viernes, 26 de septiembre de 2014

Bengala quiere destrozar AAA

Desde su llegada a AAA, Bengala comenzó a escalar posiciones y pronto se volvió acreedor a una oportunidad por el Campeonato Crucero de la empresa, el cual no consiguió; sin embargo el luchador técnico tiene muchas ganas de seguir creciendo en la empresa.

“Ha sido un camino cuesta arriba en AAA, tenemos que ganarnos un lugar con base en el trabajo, en el sacrificio y en la superación día a día, creo yo que he tenido buenos combates aquí, pero también algunos sinsabores.

“La derrota en la lucha por el Campeonato Mundial Crucero AAA me dolió mucho, fue un descalabro muy fuerte porque me visualizaba como monarca, desafortunadamente esa noche me tocó caer, pero más adelante espero sacarme la espina, sé que El Hijo del Fantasma es un buen Campeón, ojalá que en algún momento determinado me de una oportunidad”.

Bengala estará junto a Blue Demon y Fénix en el evento que se presentará el próximo viernes 26 del Domo Deportivo “Noé Hernández” de Zumpango, Estado de México. Pero se mostró especialmente contento de tener a su lado al “Demonio Azul”.

“Es un honor para mí hacer tercia con Blue Demon Jr., quien es una leyenda de nuestro deporte, un hombre que ha ganado todo en la lucha libre y portador de un personaje sumamente importante; creo que es una lucha especial en la carrera de Bengala por lo que significa el aliado que tendré esa noche”.

Aunque enfrente tendrá un complicado equipo conformado por Pentagón Jr., Daga y Villano IV, de quien sólo tuvo palabras de elogio.

“Si hablamos de leyendas no puedo dejar de lado a Villano IV, un luchador que rompió esquemas en la lucha libre, miembro de una de las dinastías más importantes del pancracio, a quien será un honor enfrentar, a sabiendas de que es un contrincante por demás duro. De ese tipo de adversarios aprendes, estoy consciente de ello, la lucha no será nada fácil pero sí le digo a mis rivales que se cuiden, porque Bengala puede darles la sorpresa", aseveró.

MEDIOTIEMPO

Lucha aérea al rojo vivo

La visita que DTU tuvo al puerto jarocho a la Arena UVLL le trajo frutos a la empresa, pues ahí conocieron una tercia cuyo futuro parece muy prometedor en el territorio ultraviolento.

El “Desastre Aéreo”, conformado por Angel Azul, Ferrari Último Modelo y Aéreo Power, se presentarán con DTU en las próximas citas que la empresa tiene para su gira “De Patria Extrema 2014” los días 26, 27, 28 de septiembre; primero en el Autolavado VM; la segunda fecha en San Miguel Cerezo y cerrarán en su estado natal, Veracruz, dentro de la Nueva Arena Poza Rica.

Con esto, la gira de DTU presentará a nuevos talentos que tienen la misión de demostrar sus habilidades dentro del cuadrilátero y así quedarse dentro de los favoritos en la empresa ultraviolenta.

MEDIOTIEMPO


Atlantis desenmascaró al Último Guerrero en México

La leyenda de Atlantis escribió un capítulo más en la historia de la lucha libre. El “Ídolo de los Niños” se apuntó una de los triunfos más importantes de su carrera al quedarse con una de las máscaras más cotizadas de México: la de Último Guerrero.

“Estoy cansado, agotado, fue mucho tiempo de entrenamiento y fue una lucha difícil, pero gracias a Dios ya terminó esta pesadilla”, comentó Atlantis.

El gladiador nacido en Guadalajara, reconoció la calidad de su rival y el tamaño del trofeo que consiguió en el 81 Aniversario del CMLL, firmando así lo que posiblemente se convirtió en su última apuesta de máscaras.

“Es un triunfo muy importante, creí que aquí se iba a acabar la carrera de Atlantis enmascarado, porque era un luchador muy difícil, duro, agresivo y muy fuerte. Es la máscara más valiosa del CMLL, de México y del mundo entero. Me siento muy orgulloso haber gamado, le gané a un ‘súper guerrero’, fue una roca.

“Ya tenía 14 años que no la jugaba, pero se vino este reto muy importante, creo que el apoyo del público me sacó fuerzas de quien sabe dónde y fue fundamental para conseguir la victoria. Yo ya no quería apostar mi máscara, es la mitad de mi vida, es mi piel. No sé si salga otro reto, pero ya no quiero apostarla”, concluyó el veterano gladiador.

MEDIOTIEMPO

miércoles, 27 de agosto de 2014

Cholitas Luchadoras al ataque

Hay temas que nos fascinan. Y podemos regresar a ellos porque son inagotables. Es el caso de las cholitas luchadoras de Bolivia. Hace unos años las visitamos para conocerlas, charlar con ellas y dar cuenta de sus proezas en el cuadrilátero. Esta vez Luis Cobelo, uno de nuestros colaboradores en Sudamérica, nos envió este extraordinario material y no hemos podido resistirnos a publicarlo.

Bolivia es un país que parece anclado en un tiempo indefinido. En el aeropuerto de La Paz ya te das cuenta de eso. La pasarela de salida del avión es como transportarse a una película de serie B latinoamericana: luces tenues, mobiliario anticuado y una sensación de abandono y de que las cosas funcionan por inercia, por suerte. Los funcionarios de inmigración están en unas casetas de madera destartaladas de los años 60 y no hay nada informatizado; no es que me importe, pero ahora desconfío de las pilas de papeles amontonadas en las oficinas burocráticas. El aeropuerto del Alto, a cuatro mil metros de altura, es mínimo y las cintas de equipaje me recordaban a aeropuertos polvorientos y aire viejo. Antes de ir a Bolivia sabía que durante toda mi estancia no bajaría de los 3.600 metros de altura sobre el nivel del mar. Y mientras esperaba la maleta, inconscientemente esperaba sufrir un desmayo, presión en el cerebro o algo que me indicara que no era apto para esas alturas. Pero no, recogí mi equipaje y sigo vivo.

Lo primero que veo es un gran anuncio que dice “La Paz: 3.600 metros de placer y cultura”. Diviso muchas luces en el camino hacia el hotel. No me sorprendo, sé que estas “bonitas luces” son miles de ranchos que rodean la capital. El conductor me empieza a hacer preguntas, de dónde vengo y esas cosas. Pero el tema que más me interesa es el de la altitud, estoy insufrible. Le pregunto, “¿Qué va bien para el mal de altura?” y me responde “Mucho té de coca, todo el tiempo, pero no abuses porque es muy fuerte y te puede provocar taquicardia. Yo creo que todo es psicológico, a veces la gente se predispone a que le pase”. Pues sí, la cabeza es ideal para pensar en tonterías y la mía especialmente, así que adopto la postura mental “Deja ya de pensar en lo que no ha pasado”. Aprovecho y le pregunto si conoce a las cholitas luchadoras, si ha oído hablar de ellas. “¿Las cholitas luchadoras?, no señor, no las conozco. ¿Luchan en algún sitio? Yo las veo casi todos los días peleando en la calle por el puesto de comida o de ropa”. Su respuesta me deja confundido y tengo la impresión de que me voy a meter en un territorio bastante clandestino, y no estaba muy equivocado.

Son casi las dos de la mañana cuando llego al hotel. Me espera un amable recepcionista, lo que me hace pensar que los bolivianos son todos así, aunque durante el resto del viaje comprobaré que no. Me ofrece el primer té de coca de los cientos que tomaré. Vuelvo con el tema de la altura, “No se preocupe, estaremos muy pendientes de usted esta noche. Trate de dormir bien y mañana no haga esfuerzos, descanse y, sobre todo, no fume”. De reojo, veo un cartel sobre el mostrador que indica el nombre y el teléfono de un médico que está de guardia las 24 horas para todos los clientes que tengan problemas con el bendito mal de altura. La cosa es seria.

Al día siguiente, no hago esperar mi encuentro con la primera cholita. Antes de eso, mientras subo por una calle, a media manzana mis pulmones me piden más aire del que puedo darles y el corazón me late más de lo habitual; me asusto un poco, pero paro y descanso, sigo, me mareo, respiro con dificultad. Ahí están los temidos síntomas del “soroche”, como lo llaman popularmente. Prefiero volver al hotel, pido un té de coca y mis pulsaciones se equiparan con la falta de aire.

Breve historia de las cholitas luchadoras

Las cholitas en Bolivia son mujeres que visten trajes típicos: una falda llamada “pollera”, que tiene cinco capas, un sombrero parecido a un bombín, joyas y mantos tejidos minuciosamente. El fenómeno de las cholitas luchadoras se gestó a partir de la lucha libre clásica y comenzó en el año 2002, cuando algunos organizadores de estos eventos decidieron incluir mujeres. A uno de estos “visionarios” se le ocurrió la idea al ver un día una pelea en la calle de dos señoras cholitas y ver que nadie las separaba. Ahora entiendo el comentario del taxista. ¿Quién fue este visionario? Nadie lo sabe, pero casi todos los que organizan eventos de lucha libre en el país afirman ser los inventores de esta colosal y singular forma de pelea dentro de la lucha libre boliviana. Lo que sí está claro es que al hacerlo crearon una “marca” única en el mundo que ha llevado la historia de estas mujeres a rincones del mundo que quizá ellas ni sepan que existen.

La Mamacha

Carmen Rosa es propietaria de un local de comida en el centro de La Paz y la conocen como La Mamacha (la ruda, la temible). El sitio está al lado de su casa, humilde y destartalada, con conexiones eléctricas y tubos que salen por todas partes. La encuentro en la cocina, frente a una montaña de patatas, que pela con expresión pensativa. “Este pequeño restaurante es lo que me da cierta seguridad económica, aunque a mí lo que me gusta es luchar”, me dice. A su lado está su hija Lucía, que la ayuda. Carmen Rosa es sin duda la pionera de este deporte. A sus 45 años, asegura que le toca ceder el testigo a su hija, “si es que quiere”. Lucía me mira y asiente, está de acuerdo con la idea. Y es que los años no pasan en balde. En cada actuación que hace Carmen, rara es la vez que se vaya sin una lesión “de las que ya me cuesta más reponerme”, dice con tristeza.

Llega la pelea que todo el mundo espera, entre Carmen Rosa y La Paceña. Bailan antes de llegar al cuadrilátero, con toda su indumentaria perfecta, encajes, sombrero y faldas. Se plantan en el cuadrilátero y el árbitro da las indicaciones de rigor. No le hacen caso, Julia le mete un puñetazo y va por Carmen Rosa.

Se suceden las clásicas llaves y contrallaves, muy habituales en la lucha libre mexicana, si bien el mérito es mayor por el peso de sus “polleras”, ya que no son lo que se dice unas atletas que entrenan a diario en un gimnasio, son como cualquiera de las cholitas que están entre el público y en las calles de la ciudad. Me sorprende oír a una Carmen Rosa furibunda decirle groserías a su contrincante, con lo dulce que se veía pelando patatas.

Se bajan del ring y están muy cerca de la gente. Creo que muchos quisieran participar en la pelea. Esto es lo que más gusta al público. Aparece un cinturón de no sé dónde y Carmen le da con enorme violencia a Julia unos buenos “correazos”. Se da la vuelta y Julia le estampa una silla de plástico que un niño muy amablemente le cede, dejándola sin aire, casi fuera de combate. Hay sangre y todo el mundo parece feliz por ello. El público delira. Entiendo la preocupación por las lesiones de las que me habló Carmen Rosa. Terminan las peleas, pero la gente sigue allí, con el alcohol ya enturbiando las miradas y haciendo que cada gesto sea un poco más torpe. La Mamachase se hace fotos con quien las pide. Un hombre al que le faltan casi todos los dientes de arriba a sus treinta y pocos años le grita “¡Estás bien buena, mujer!, ¡Quiero que me pegues unos correazos!” Carmen Rosa me mira irónica, “Has visto el público que tengo ¿no?”

Bolivia es un país que parece anclado en un tiempo indefinido. En el aeropuerto de La Paz ya te das cuenta de eso. La pasarela de salida del avión es como transportarse a una película de serie B latinoamericana: luces tenues, mobiliario anticuado y una sensación de abandono y de que las cosas funcionan por inercia, por suerte. Los funcionarios de inmigración están en unas casetas de madera destartaladas de los años 60 y no hay nada informatizado; no es que me importe, pero ahora desconfío de las pilas de papeles amontonadas en las oficinas burocráticas. El aeropuerto del Alto, a cuatro mil metros de altura, es mínimo y las cintas de equipaje me recordaban a aeropuertos polvorientos y aire viejo. Antes de ir a Bolivia sabía que durante toda mi estancia no bajaría de los 3.600 metros de altura sobre el nivel del mar. Y mientras esperaba la maleta, inconscientemente esperaba sufrir un desmayo, presión en el cerebro o algo que me indicara que no era apto para esas alturas. Pero no, recogí mi equipaje y sigo vivo.

Vice
Luis Cobelo








miércoles, 23 de julio de 2014

Ninjutsu: El arte poderoso de los Ninjas

El ninjutsu es el arte marcial ninja, él se basa cuidadosamente sobre la cultura japonesa y es sinónimo de supervivencia. En japonés Nin significa oculto, furtivo, resistente y perseverancia al mismo tiempo que jutsu quiere decir arte o técnica.

En este arte se enseñan muchas tácticas de combate, no solo corporales, sino que también puedes aprender a hacer desde estrategias hasta aprender cuando una persona está mintiendo.

Aunque en la mayor cantidad del entrenamiento, se potencia el taijutsu (técnicas con todo el cuerpo, cuerpo a cuerpo sin arma) ya que en el ninjutsu el alumno es enseñado desde el principio con la mentalidad de que su propio cuerpo es un arma.

El taijutsu se divide en 2 partes:
Técnicas con golpes: contiene golpes de puño y patadas al mismo tiempo, y todas aquellas armas naturales del cuerpo como rodillas, codos, etc.

Técnicas de agarre: utilización de métodos de agarre para derribar al oponente como proyecciones, estrangulamientos, escape, luxaciones, control y agarres de piso.

La otra mitad del entrenamiento, se dedican al aprendizaje de armas. Desde el principio los alumnos se familiarizan con las armas, y van adquiriendo conocimientos gradualmente.

Algunas armas utilizadas son:

Tanto (cuchillo)
Kusari Fundo (cadenas con contrapeso)
Katana (sable)
Bo (palo)
Shuriken (Estrellas ninja)
Yari (lanza)
Y muchas otras más.


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